
Diario de Gira VI
Apuntes desde la retaguardia
21, 22 de abril, Cartagena y Alacant
por Dr Biscuit
Ya estamos en la recta final del primer circuito Time for Answers. No empezamos en la pole pero se nos veía con muchas ganas y creo hemos realizado una vuelta rápida de un mes y pico antes de regresar al padock. Cada vez hemos rodado mejor y nada más falta rubricar un final épico el próximo sábado en Salamanca. Por kilómetros no será, si Biscuit hiciera la relación kilómetro/minuto de concierto, saldría un número que ni un grupo australiano superaría, de eso estoy seguro. Este pasado fin de semana no fue una excepción: Cartagena y Alicante, en la zona más meridional de la costa levantina, tan lejos que los cuatro ya ni sabíamos dónde estábamos, degustando los placeres culinarios que las áreas de servicio ofrecen y pagando la gasolina cada vez más cara.
Tras este patético panorama y sin perder ni pizca de buen humor nos plantamos en un tiempo récord a la puerta del Stereo, local sorprentente tanto por su emplazamiento (frente a la bahía) como por el ambiente que allí se respira. Nada más llegar ya se palpaba lo que sucedió hasta nuestra partida al día siguiente desde Alicante. Y es que debe ser la filosofía de los dos Stereos, dos conceptos diferentes aunque con ese denominador común que buscamos cuando somos foráneos: que nos traten como si no lo fueramos. El caso es que esperamos la llegada de Los Coronas frente al mar, tomando unas cervecitas en su copa húmeda y deleitándonos con los movimientos rítmicos y casi de danza ritual que ofrecía el personal de a bordo.
La llegada de los Coronas fue muy emocionante para nosotros, fans de Sex Museum desde antaño y admiradores de sus diferentes facetas musicales. El caso es que no hicieron prueba de sonido y el equipo BIscuit se puso en marcha para dejar las tablas ordenadas, justo después de las presentaciones y los elogios mútuos muy propios de la audición de himnos previa a un partido de fútbol internacional. Quizás se nos contagió la cortesía que el local emanaba en cada momento, por lo que sin ningún tipo de problema se probó sonido y nos sentamos juntos a la mesa para compartir la cena de hermandad prevista.
Llegó la hora del concierto y BISCUIT desarrolló su rodado potencial para calentar el ambiente como los Coronas se merecían, como los Pardo algún día nos enseñaron. Repertorio habitual y final con Hold on, el público un poco frio pero muy calculador, ese tipo de concierto en que todo el mundo observa, aplaude, observa, grita y observa por enésima vez para no perderse ni un detalle de lo bueno... y lo malo. Los comentarios posteriores fueron muy buenos y la venta de discos siguió la estadística habitual. Los Coronas entraron en el escenario divagando un poco con el sonido (no habían probado) aunque a la tercera ya sonaban como lo que son: una banda de mucha calidad y que transmite un rollo único. Y es que debe ser muy difícil mantener la atención del público haciendo música instrumental y ellos lo hacen de maravilla, de una forma muy profesional y demostrando que llevan más de cuatro días tocando juntos. Me lo pasé de miedo y el público también, si Clint Eastwood los escuchara le darían ganas de rodar otro Western, la música ya la tiene.
La mañana del sábado comenzó en un paseo matutino por las calles de Cartagena, una ciudad con aires indianos, agetreo comercial y gentes en todas direcciones. Desayuno en el Stereo y encuentro con los Coronas previo a la comida con que nos obsequiaron nuestros generosos anfitriones. Costó mucho despegarnos de las sillas del restaurante por dos motivos: primero, la comida fue lo más parecido a una reunión de la FIFA de Joao Avelanch que yo había vivido en mi vida, unos entrantes y una paella de marisco de las que hacen historia, buen vino, postres variados, licores; segundo, la tertulia que los comensales desarrollaron hablando de temas recurrentes en referencia a política (se resolvieron algunos problemas de estado en cuestión de minutos), historia del fútbol (recordando jugadores de álbum de cromos como Capón, el pundonoroso Joaquín,...) y anécdotas de diez rockeros que han ido tambaleándose por este duro mundo de la música popular. Total que después de las batallitas, la nostalgia de los jugadores con las mitjetas bajadas y el morón digestivo, decidimos dirigirnos a Alicante para llevar a cabo nuestro cometido.
Entre risas y la complicidad adquirida durante las horas precedentes, las dos bandas distribuimos nuestros instrumentos por el escenario y se hizo una rápida puesta a punto del escenario. Un ratito de descanso, cena y a esperar que nos diera la hora, o sea que llegara la gente al local. Durante un buen rato el personal brilló por su ausencia pero justo antes de salir los BISCUIT, una marabunta de gente decidió que era la hora de calentar el garito que sin llegar a llenarse, sí tuvo una buena entrada. Creo que tuvimos uno de nuestros mejores conciertos, ahora ya estamos en marcha y eso se nota en todos los aspectos. Buen rollo, profesionalidad y respuesta de un público que, sin euforias, demostró su agrado ante nuestras nuevas canciones. Los Coronas repitieron supershow con máscaras de luchador culero, con la misma intensidad del día anterior y dejando claro porqué son una de las mejores bandas de nuestra geografía. Durante el concierto estuve en el chiringuito vendiendo camisetas XS a gente de gran talla (espero que no me lo tengan en cuenta), máscaras culeras y discos mientras abusaba de los chupitos con que el staff me obsequiaba por mi entrega a la causa.
Ya para terminar, carga de instrumentos en las furgonetas simulando que la calle estaba cerrada por obras y despedida de nuestros nuevos amigos no sin unas referencias a Botubot, Cardeñosa y Cundi. Maravilloso fin de semana en dos locales de primera calidad, con un personal de trato exquisito y un grupo que se hace querer. Gracias a todos una vez más.