
Diario de Gira
Apuntes desde la retaguardia
16 de septiembre, EL SOL, Madrid
por Dr Biscuit
Bueno, esto ha vuelto a arrancar. Hemos pasado un verano bastante típico desde la óptica Biscuit, parece que nos va más la lluvia y el frio que los conciertos de rock’n’roll en la plaza del pueblo, el underground tiene estas desventajas. Coñas aparte, el otoño nos devuelve a la carretera y nada mejor para empezar que detonar la primera traca en Madrid, en una sala preciosa y con unos compañeros sobre las tablas de excepción.
Me quedo con una imagen imborrable, empiezo dos minutos antes: café cortísimo y conversación trascedental en un bar vecino con Àngel; entrada al Sol y descenso por su glamurosa escalera de espiral; y, aquí llega la imagen, el escenario preparado para empezar: tuve la sensación de que estaba en ese concierto como espectador, la gente quedó paralizada, el brillo de la luz cálida de los focos se reflejaba en cada superfície para convertirlo todo en una especie de sueño. Yo desperté ya en los camerinos, donde había el movimiento previo a la salida de nuestros queridos Meows, el grupo perfecto para calentar al personal con una buena dosis de lo que saben hacer mejor. Todo es más fácil cuando subes al escenario y ya respiras ese olor húmedo e indescriptible de un público feliz.
Hasta ese momento, todo había ido más que bien, otro viaje en furgoneta bastante progresivo, café en un bar museo con los objetos más frikis que recuerdo y llegada a Madrid con puntualidad británica pese a su caótico tráfico. Otra historia fue encontrar parking por el centro después de la descarga de material aunque una óptima y muy profesional prueba de sonido me hizo olvidar el paseo laberíntico por calles estrechas con un entregado Javi y su desgastado plano de Madrid.
La cena fue rápida, comentarios con los Meows sobre el viaje, nuestras ocupaciones laborales, anéctodas de todo tipo, algún reproche entre bromas, la verdad es que ya hace tiempo que nos vemos las caras y nos reímos casi después de cada frase, si es que se puede terminar de decir. Después mi momento imborrable.
Nuestro concierto fue más que correcto, seguimos haciendo un repertorio cimentado en el Time for Answers con pinceladas del Rocks y las versiones habituales, creo que todo muy bien combinado y ciertamente para asegurar el tiro. Tenemos la lección aprendida y eso se nota cuando tocas en un escenario perfecto, con tus propios instrumentos y con un público receptivo a lo que salga. Ante tales circunstancias es fácil que pasara lo que pasó, esto es, alguna tirada al rollo bajo control y una muy aplaudida aparición de Robertez a la armónica, en una inolvidable versión de Days.
Mereció la pena, Biscuit sudó la camiseta y dejó un buen sabor de boca ante un respetable que tenía una sensación agridulce por el cierre del mítico Ricoamor. Durante una hora fuimos muy felices. Gracias al staff de la mejor sala de Madrid y a Meows por ser tan buenos chicos.

